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Un chirrido terrible de repente se escuchó El sarcofago se abría ¡Qué espanto! ¡Qué horror!
Una voz cavernosa
Qux pegó un salto aterrado,
![]() Pobre garabato empapado. Sus líneas se difuminaron, se le borraron hasta las manos y casi se ahogó
Salió del agua agotado,
Qux tumbado en la arena,
Si estaba la fortuna de su lado
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Un garabato con suerte,
era Qux el garabato
porque aunque fuera imprudente,
a veces algo inconsciente,
con frecuencia sorprendente,
regresaba siempre a su zapato.
Aprendida la lección
podemos dormir tranquilos
que si siempre somos buenos
no nos meteremos en líos.





