GUIONES DE TEATRO DE MILA OYA

¿Qué pasa con Chejov? por Mila Oya

Mi primer Tebeo

Por Mila Oya


Mi primer tebeo por Mila Oya

Si eres aficionado a los cómics y te apetece asomarte al maravilloso mundo de la novela gráfica, la escritora Mila Oya te ofrece la oportunidad de dibujar tu primera historieta: El Custodio.

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Personajes del Custodio por Mila Oya

•Juan: El protagonista de larga coleta.
•Sara Muiños: Joven protagonista de pelo rizado.
•Vecino: Anciano encorvado.
•Damián López: Anticuario de bastón, amigo del fallecido.
•Brais Maldonado: El malo de elegante traje y sombrero.
•Mujer: clienta anónima.
•Obreros
•Policía
•Enfermera


El Custodio
Por
Mila Oya

Camafeo

Viñeta 106:
Primer plano de Sara muy pálida y mareada.

-Sara: "...Todos están aquí, en El Almacén y aquí permanecerán hasta el final de los tiempos."

Viñeta 107:
Juan y Sara se hallan en el vestíbulo frente a la puerta interior que da a la tienda. Juan está preocupado por el mal aspecto de Sara que está como ensimismada en sus pensamientos. All lado de la puerta está la planta sobre la mesita.

-Juan: No tienes buen color. No irás a desmayarte de nuevo ¿verdad?
-Sara: (Pensativa) Acabo de acordarme de esa cita. Es la que tuve que incluir en la web de la tienda.
-Planta: ¡Eh! ¡Oye! ¡Aquí!

Viñeta 108:
Juan toma a Sara por el brazo y la conduce a la tienda a través de la puerta interior.

-Juan: Lo mejor será que te sientes y descanses. Tienes mala cara.
-Sara: Sí, gracias.

Viñeta 109:
Juan y Sara ya están en el interior de la tienda. Ella sentada frente al escritorio y él preocupado a su lado.

-Juan: ¿Y ahora qué tal?
-Sara: Parece que me recupero, aunque no dejo de pensar en qué significa esa extraña leyenda.

Viñeta 110:
Primer plano de Juan confundido.

-Juan: ¡Ni idea! ¡Demasiadas preguntas, demasiados misterios!

Viñeta 111:
Juan en pie pensativo con sonrisa picarona, mientras Sara permanece muy pálida sentada en la silla.

-Juan: También es un misterio el motivo por el que mi tío abuelo te encargó una página web del negocio, aunque me alegro mucho de ello.

Viñeta 112:
Sara sentada en la silla pálida y pensativa. Juan no le saca la vista de encima con evidente preocupación.

-Sara: No es una página de comercio electrónico. Solo es una web informativa para darse a conocer en el mundo entero. Por eso he tenido que traducirla al inglés.
-Juan: (Piensa) ¡Uy! Se le están poniendo los ojos en blanco. Está más pálida que una muerta. ¡Esto no pinta nada bien!

Viñeta 113:
Sara se desploma en el suelo con estrépito. ¡Plof!

-Juan: ¡Noooo! ¡Lo que me temía! ¡Por favor, Sara vuelve en tí. ¡Te lo suplico!

Viñeta 114:
Juan angustiado descuelga el teléfono, mientras Sara permanece desmayada en el suelo.

-Juan: ¡No te preocupes! ¡No será nada! ¡Llamaré de inmediato a una ambulancia! ¡Todo va a salir bien!

Viñeta 115:
Dos horas más tarde. Juan entra en la tienda por la puerta exterior. Hay una carta en el suelo.

-Juan: Como no soy familia no puedo estar con Sara en el hospital. ¡No es justo! ¡Qué culpa tengo yo! ¡Vaya me he dejado la puerta abierta!

Viñeta 116:
Juan se agacha a coger la carta.

-Juan:¡Oh! ¿Qué será esto? Espero que no sean más facturas. Pero con la suerte que tengo...

Viñeta 117:
Juan leyendo aturdido la carta.

-Juan: ¡Qué locura! ¡Nooo! ¡No puede ser cierto!

Viñeta 118:
Juan frente al escritorio con el teléfono en la oreja y la carta sobre la mesa.

-Juan: ¿Sara Muiños?
-Enfermera: Hospital central. La paciente se encuentra perfectamente, pero no se le pasan llamadas. Está descansando.
-Juan: ¡Mierda! ¡Es urgentísimo!

Viñeta 119:
La enfermera escucha el improperio enfadada.

-Enfermera: ¡Oh! ¡Cuide su lenguaje, caballero!
-Juan: ¡Tiene que ponerme con ella, mujer! ¡He descubierto el motivo de su desmayo!
-Enfermera. ¿Cómo?

Viñeta 120:
Primer plano de Juan angustiado hablando por teléfono.

-Juan: No permita por nada del mundo que se ponga el camafeo.
-Enfermera: ¿Camafeo? ¿De qué me está hablando? ¿Se ha vuelto usted loco? ¿Y por qué no debe ponérselo?
-Juan: Ejem.... bueno... yo...yo... Es que yo... creo...

Viñeta 121:
Juan hablando por teléfono al fin con cara de decisión y alarmado.

-Juan: ¡Está impregnado en una sustancia tóxica!

Viñeta 122:
La enfermera recibe la explicación con escepticismo.

-Enfermera: ¡Oh! ¿Sustancia tóxica? ¡Cómo no! ¡Faltaría más! Nada menos que una "sustancia tóxica" ¡Pues nada, que ahora mismito salgo corriendo y se lo digo!
-Juan- ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Muchísimas gracias!

Viñeta 123:
Juan está en el escritorio y acaba de colgar el teléfono.

-Juan: ¡Buffff! ¡Esto es una maldita pesadilla!

Viñeta 124:
Juan desde el escritorio observa con sorpresa como la puerta de la calle se abre de par en par. Una ráfaga de viento recorre la tienda.
-Crash. SSSSSSS.

Viñeta 125:
Juan se apresura a cerrar la puerta de la calle.

-Juan:¿Y qué pasa ahora con la maldita puerta? Espero que no se rompa otra luna. ¡Aún no he pagado la anterior!

Viñeta 126:
Juan regresa al escritorio tras haber cerrado la puerta, pero la corriente de aire no cesa.

-SSSSSSS
-Juan: Aquí hay una corriente de aire muy extraña.

Viñeta 127:
Primer plano de la mano de Juan que ha cogido una palmatoria con una vela y la ha encendido. La llama está oblicua a causa de la extraña corriente de aire.

-SSSSSS.

Viñeta 128:
Juan está ante un enorme armario con el brazo en alto frente a los dos estantes superiores donde se hallan sendos angelitos. La llama de la vela permanece oblicua.

-SSSSSS
-Juan: Ahora que ya está claro que la corriente pasa por aquí, averigüemos exactamente de dónde proviene.

Viñeta 129:
Juan ha dejado la vela apagada sobre el mueble y agarra uno de los angelitos.

-SSSSSS.
-Juan: Parece que el aire corre detrás de este panel. Si aparto un poco el angelito...
-Plac.

Viñeta 130:
Primer plano de la mano de Juan girando la figura del angelito.

-Plac.

Viñeta 131:
Primer plano del angelito girado y de un escondrijo que aparece tras él.

-Clink
-Juan: ¡Un cajón oculto!

Viñeta 132:
Juan aparece sonriente leyendo un hermoso libro, frente al armario donde uno de sus angelitos permanece inclinado mostrando el cajón secreto.

-Juan. ¡Al fin algo de suerte! ¡El libro Dorado!

Viñeta 133:
Un hombre llama a la puerta. Juan que lee el Libro Dorado se sobresalta.

-Toc toc.

Viñeta 134:
Juan se apresura a esconder el Libro Dorado en su cajón secreto.

-Juan: ¡Un momento! ¡Ahora voy!

Viñeta 135:
Juan recibe a un anciano en la puerta y se estrechan las manos.

-Damián: ¡Lo siento! ¡Debes disculparme! Es imperdonable que haya llegado con tanto retraso. ¡Cuánto lo lamento!

Viñeta 136:
Primer plano de Juan confuso.

-Juan: ¿?¿?? ¿Qué es lo que debo disculparle? ¿Quién es usted?

Viñeta 137:
Los dos hombres hablan ya en el interior de la tienda.

-Damián: Soy Damián López, amigo de tu tío abuelo y El Portador obligado a recibirte en El Almacén. Mi deber era ayudarte. ¡Lamento muchísimo haber venido tan tarde! No he estado muy bien de salud.

Viñeta 138:
Primer plano de los dos hombres hablando.

-Juan: No se disculpe. Yo no lo esperaba. Además en la tienda me ha ido todo tan de maravilla que pienso deshacerme de toda esta ruina empaquetándosela a un tal Brais Maldonado. ¡Espero sacarle una pasta!

Viñeta 139:
Primer plano del anciano horrorizado y aterrado.

-Damián: ¡¡¡NOOOOOO!!! ¡Eso no puede suceder nunca! ¡Nunca! ¡Sería una hecatombe!

Viñeta 140:
Juan mira al anciano sonriente.

-Juan: ¿Hecatombe? No para mí economía ni mi tranquilidad.

Viñeta 141:
Ambos hombres hablan al lado del escritorio. Damián ocupa la silla.

-Damián: ¡NOOO! ¡No comprendes nada! ¡Permíteme que me siente! Debo contarte toda la verdad. ¡Toda!

Viñeta 142:
Primer plano de Damián angustiado.

-Damián: Imagino que ya sospechas que este no es un negocio corriente.

Viñeta 143:
Damián sentado en la silla y Juan en pie hablando.

-Juan: ¿Por qué piensa sino que quiero venderlo?
-Damián: ¡Sería terrible que un ser tan malicioso como Brais consiguiese el inmenso poder que encierran estas cuatro paredes.

Viñeta 144:
Primer plano de Juan con rostro confuso.

-Juan: ¿De qué gran poder me habla?

Viñeta 145:
Damián le revela a Juan el misterio.

-Damián: El inmenso poder que controla El Custodio, es decir, el propietario del Almacén. O sea tu.

Viñeta 146:
Juan observa a Damián incrédulo.

-Juan: ¿Se puede saber qué tipo de poder se supone que controlo?
-Damián: Si has leído el Libro Dorado ya sabrás lo peligrosos que pueden llegar a ser ciertos objetos.

Viñeta 147:
Juan entrega la carta encontrada en el suelo a Damián que permanece sentado en la silla.

-Juan: ¿Qué sabe usted de objetos peligrosos? ¿Qué puede decirme sobre esta carta? Creo que una chica la ha deslizado por debajo de la puerta y ahora una amiga mía está en el hospital. ¡Esto no tiene ninguna gracia!

Viñeta 148:
Damián lee la carta con atención.

-Damián: Aquí lo dice muy claro. El camafeo del que habla perteneció a una hermosa mujer del siglo XVIII. Fue quemada en la hoguera injustamente, acusada de brujería porque el camafeo que siempre lucía en su pecho impidió varias veces que nobles varones de la corte consiguieran favores íntimos que ella se negaba a otorgar.

Viñeta 149:
Juan habla al lado del escritorio.

-Juan: ¡Eso ya lo he leído! El camafeo, forjado en parte con materia obscura absorbió la energía liberada del horror de la injusta ejecución y ahora la emite cada vez que alguien lo luce en el pecho.

Viñeta 150:
Juan y Damián hablan frente a frente.

-Damián: Sí. ¡¡¡Provocándole la muerte por asfixia!!! ¡Es terrible! ¡Espantoso! Espero que tu amiga esté bien.
-Juan: Pero esto no puede ser cierto. ¡No! ¡No me lo creo!

Viñeta 151:
Damián permanece en la silla contemplando atentamente a Juan.

-Damián: Yo pienso que en el fondo sí lo crees. ¿Acaso no has advertido a tu amiga sobre la maldición del camafeo?
-Juan: Bueno, yo... ejem... Yo he preferido hablar de substancia tóxica en lugar de maldiciones.

Viñeta 152:
Damián en primer plano. Juan en el segundo.

-Damián: Tu pariente no pudo haberse equivocado contigo, cuando te eligió como Custodio. Eres el hijo de un Portador, como yo. Eso ya supone una garantía.
-Juan: ¿Mi padre era un, cómo lo llama, Portador?
-Damián: Al morir tan joven no tuvo oportunidad de explicártelo.

Viñeta 153:
Damián se explica.

-Damián: Los Portadores son personas excepcionales capaces de captar la existencia de la energía obscura en los objetos. Su misión es transportarlos desde el lugar del mundo donde se hallen hasta aquí. ¡Hasta El Almacén!

Viñeta 154:
Damián se levanta de la silla y se aproxima a Juan.

-Juan: ¿Y aquí los recibiría El Custodio? ¿O sea, yo? ¿?¿?¿??
-Damián: Eso está en tu mano. Así será siempre que no le vendas el edificio a Brais Maldonado. Siempre que no traspases el enorme poder de esta tienda a ese malvado. Sería una hecatombe para el mundo entero. ¡Cualquiera sabe que terribles consecuencias tendría que la maldad consiguiese tan enorme poder! Pero esa es tu decisión. Tú debes decidir quién será El Custodio.

Viñeta 155:
Juan confuso contempla la tienda.

-Juan:?¿?¿?¿? ¿Y dónde están todos esos objetos tan poderosos que supuestamente controla El Custodio? ¡Yo no los veo!

Viñeta 156:
Damián se encamina hacia la puerta de la calle y Juan lo acompaña.

-Damián: Solo El Custodio conoce esa información. Lo averiguarás cuando al fin decidas si aceptarás el cargo. Eso es todo lo que puedo contarte. Este fue mi compromiso con mi amigo, el anterior Custodio. Ya nada más puedo hacer por ti. Solo desearte mucha suerte.
-Juan: ¡Glup!

Viñeta 157:
Horas después. Juan sube unas escaleras con un hermoso ramo de flores y una caja de bombones.

Viñeta 158:
Viñeta doble. En la primera, Juan está frente a la recepción del hospital con las flores y los bombones y la enfermera lo recibe con mirada asesina. En la segunda, Juan con las flores y los bombones abre la puerta de la habitación 33.

-Juan: ¿Sara?

Viñeta 159:
Juan entra en la habitación del hospital. Hay una cama, una mesa y una puerta que da al aseo tras la cual está Sara.

-Sara: ¡Ahora mismo salgo! Tengo muchísimo que contarte sobre el tal Brais Maldonado.

Viñeta 160:
Juan deposita las flores y los bombones sobre una mesa.

-Juan: ¿Cómo te encuentras? Te traigo unos preciosos ranúnculos.
-Sara- ¡Oh! ¡Gracias! Son muy bonitos. Me han dicho que estoy estupenda. Que solo ha sido un vahído sin importancia.

Sigue


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